Enciclopedia
El café
Última actualización el Viernes, 20 de Marzo de 2009 10:53 Escrito por Administrator Domingo, 06 de Abril de 2008 16:09
El Café, una difícil elección
El café es una oferta complementaria que ha entrado con fuerza en las heladerías artesanas de todo el país gracias a la buena aceptación que ha tenido entre el público que sabe apreciar la calidad que ofrecen los heladeros en todos sus productos. De todas formas, no es admisible servir cualquier café, y más con la competencia que existe, debemos tender hacia un producto que realmente refleje nuestra personalidad artesana y satisfaga los gustos de los clientes. A modo de pequeña guía recogemos los consejos ofrecidos por el Fórum Cultural del Café, una entidad que tiene como objetivo fomentar el conocimiento y la calidad de este aromático producto.
Aunque no lo es todo, partir de una buena materia prima es básico. Para escoger un buen café la única solución es probarlo, catarlo y analizar sus matices y características, pero valorarlo en su justa medida no es fácil y para ello hay que tener en cuenta una serie de aspectos, tanto del café elaborado como del grano.
Características a evaluar en un Café
Un Café es algo más que una bebida fuerte o floja, suave o amarga, adjetivos con los que salimos habitualmente del paso si se nos pide la opinión sobre un café. Cuando se tiene la curiosidad de examinar sus sutiles placeres gastronómicos y adentrarse en los variados matices y sensaciones que pueden desprenderse de una taza de Café, surge un mundo complejo del que a menudo nos faltan palabras y adjetivos para describir sus cambiantes aromas, su amplia gama de sabores, su tacto, su untuosidad, su permanencia.
Existen cuatro ópticas principales para examinar un Café que implican otros tantos sentidos humanos, la vista, el olfato, el gusto y el tacto.
Apreciaciones visuales
El color es la característica más determinante. Puede ir desde un marrón claro hasta casi el negro, dependiendo de la caramelización de los azúcares del café durante la operación del tostado. A más tostado, más oscuro. El color puede ser limpio, claro, luminoso, o por contra, mate o apagado.
Aspecto de la fusión. Se nos puede presentar nítida o turbia debido a partículas insolubles en suspensión. Puede ser densa o débil.
Cada variedad de café, en su grado adecuado de tostado, tiene unas características específicas de color o aspecto que no siempre son determinantes de su calidad, pero sí sirven para identificarla. Si coinciden con el patrón del Café que deseamos, vamos por buen camino.
Características olfativas. Aromas
Con las fosas nasales captamos las emanaciones de la bebida, siendo el olor uno de los condicionantes del gusto. Una persona experta puede llegar a diferenciar hasta 4.000 olores distintos, facultad que se adquiere a través de una práctica inteligente, y que se reduce considerablemente en el caso de los fumadores o pasajeramente por causa de enfermedades gripales o similares.
Existen muchas clasificaciones de las características olfativas, pero si nos ceñimos al terreno del Café, nos será muy útil la siguiente:
A.- Las que constituyen su fragancia. Provienen principales de la variedad de la planta, de la tierra en que se ha criado, de su cultivo y de su beneficio. Las fragancias del Café pueden ser florales, afrutadas, vegetales y herbáceas.
B.- Las que dan origen al aroma. Nacen habitualmente durante el proceso del tostado del café, momento durante el cual el grano verde se transforma totalmente, apareciendo más de 700 componentes aromáticos distintos. Los aromas del Café podemos clasificarlos en frutos secos, acaramelados, achocolatados, jarabes y cereales.
C.- Compuestos derivados de la destilación. Son percibidos en el retrogusto, sensación que permanece en la boca después de probar la infusión, y los podemos clasificar en terpenos (trementina, achicoria, orégano), especias (nuez moscada, pimienta) y carbones (humo, brea, tabaco).
Percibimos los aromados con grados distintos de intensidad y cada una de las características citadas anteriormente pueden ser captadas de forma fuerte o débil, intensa o evanescente, franca o alterada, neta o imprecisa.
Características gustativas. Sabores
El sabor es una sensación global, suma de cuatro factores básicos: dulce, salado, ácido y amargo. En mayor o menor medida, encontraremos estos cuatro factores en todos los cafés, y son producidos por los siguientes componentes:
Dulce. Proteínas y Carbohidratos
Salado. Potasio, Fósforo, Calcio
Acido. Clorogérico, Cítrico, Tartárico, Málico
Amargo. Cafeína, Fenoles, Trigonelina
La lengua es el órgano sensor delos sabores. Percibimos los sabores dulces en la punta, los salados en los laterales anteriores, los ácidos en la parte lateral y los amargos en la parte posterior. Si no hemos reparado nunca en ello, podemos hacer una fácil y rápida prueba con un poco de azúcar, limón, sal y bitter.
Los sabores no los percibimos inicialmente a la vez; los primeros en aparecer, de forma instantánea, son los dulces, les siguen los salados y ácidos, y a los 10 segundos llegan los componentes amargos.
Debemos llamar la atención sobre el hecho de que la acidez es una cualidad positiva del café, es la expresión de su viveza. Sin ella un café aparece plano y con poca personalidad.
La sensación de sabor del Café es una combinación de los factores citados, que los catadores profesionales han subdividido en seis sabores primarios: Acidoso (ej. Kenia AA, Colombias), Meloso (ej. Papua A, Hawai Kona), Vinoso (ej. Arábigas no lavados), Blando (ej. Centroamericanos lavados, de baja altitud), Mordaz (ej. Robustas), Agriados (ej. Brasil Minas).
Aspectos táctiles. Cuerpo
El cuerpo es un aspecto fundamental para valorar una taza de Café, que no debemos confundir con la sensación de fortaleza del gusto. El cuerpo es una sensación táctil causada por la densidad de la bebida y por los elementos en suspensión, esencialmente grasas y aceites. En función de su mayor o menor contenido de grasas en suspensión un Café lo podemos calificar de grueso o mantecoso, liso, y delgado o acuoso.
Control visual del Café en grano tostado
Evidentemente son consejos para examinar, aunque muy someramente, el café en grano, dado que si está molido, no nos queda otro remedio que valorar únicamente su aroma y el café que elaboraremos a posteriori.
Para los no entendidos, aquí van unas someras indicaciones que les pueden ser de utilidad, con todas las reservas de una obligada generalización.
El café absorbe los olores circundantes en gran medida, sea verde o tostado. Capta los malos olores, como pueden el anecdótico sudor de la mula que lo transportaba sin protección hace un tiempo o los olores de las sentinas de los barcos mal aireados. En algún caso puede ser positivo, como en los cafés monzónicos que llegaban a Europa viajando desde la India en las bodegas de los legendarios clipers impregnados de especias y secados en su singladura por las empopadas de los monzones. El café tostado absorbe aún más los olores ambientales. Oler el café tostado, será el primer control; ante un olor desagradable o extraño, no vale la pena continuar su examen.
Distinción entre Arábicas y Robustas. El grano Arábica es ovalado y alargado, con un surco estrecho y ondulado, mientras que el grano Robusta es redondeado y tiene el surco recto. La rajita cerrada en los Arábicas es una muestra de altura y calidad.
El tamaño del grano, la criba, y en especial su mayor tamaño, no es un factor determinante de calidad, pero es un indicativo del esmero de la plantación en clasificar su cosecha y tiene un mayor precio por el costo de su manipulación. No obstante existen variedades de cafés de gran calidad y grano pequeño, como el Kenia caracolillo o el Etiopía.
El café roto es indicativo de un café de poca calidad, salvo algún tipo de café muy especial de grano muy cerrado que se abre y rompe en la primera fase del tostado, quedando el caparazón por un lado y el embrión por otro.
Si un grano tiene un pequeño agujero, es síntoma de que fue atacado por la broca (stephanoderes coffea), una especie de gorgojo. Esos granos, en cantidad, da al café un gusto de paja.
El color del grano tostado nos dará también unas buenas indicaciones. Un grano de color más claro que los otros, puede proceder de haber sido recolectado aun inmaduro o todo lo contrario, haber sido cogido del suelo tras haber caído por exceso de madurez. Un grano con manchas aceitosas o totalmente aceitoso, indica que el café empezó a sudar tras estar demasiado tiempo envasado.
Si en el grano aparecen unas pequeñas manchas negras, pueden ser producidas por una práctica muy curiosa. El café en origen se vende a peso y con un grado de humedad del 10/11%, pero si en el momento del secado en tambor se ha secado demasiado, se espolvorea con agua y después vuelve a secarse hasta el porcentaje permitido. Si el agua no es pura, las gotitas al evaporarse sobre el grano dejan esta pequeña señal.
Rompamos algunos granos y examinemos el color y textura del embrión; si está demasiado negro es que se tostó demasiado, si es de un color más claro indica insuficiente tostado. Si aparece con un aspecto leñoso es que estuvo excesivamente secado en origen.
La clasificación de los cafés
La práctica totalidad de la producción de café en el mundo se concentra en la franja delimitada entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, siendo meramente anecdóticas las poquísimas plantaciones que existen fuera de estas zonas. Las condiciones meteorológicas y también las geográficas hacen, sobretodo, de los países de América del Sur y de algunos africanos y del Extremo Oriente, lugares ideales para la producción de una amplia y variada gama de cafés, los aromas y sabores de los cuales, los convierten en piezas únicas, objetos de deseo, a diario, de millones de paladares hambrientos de sensaciones agradables.
Después de haber sido el café, durante años, un comercio de estado que imponía las compras a unos países productores concretos, hoy se tiene la libertad de importar las mejores calidades de café y las que más se adecuan a nuestras preferencias. El café vuelve a estar de moda, y hoy en día, y cada vez más, es posible encontrar un buen café adecuado a nuestro paladar, o a la hora del día. Nos falta, no obstante, un mayor conocimiento de las múltiples variedades existentes de café y de sus diferentes sabores y cualidades.
Cometeremos un gran error si pensamos en el café como una única clase de bebida, esperando una mejor o peor calidad sólo en función del precio o del establecimiento donde lo adquirimos o degustamos. Es fundamental conocer la relación calidad/precio al comprar un buen café, y no solamente su coste. Es una pena que la legislación vigente no defienda más al consumidor y obligue a exhibir claramente en los envases, la variedad de café o los porcentajes de la mezcla si es el caso.
El café es un cultivo netamente tropical, desarrollado en una faja que rodea todo el mundo, entre ambos trópicos, el de Cáncer y el de Capricornio. Las características que definen básicamente sus cualidades, dependen mayoritariamente de sus variedades y de su procedencia.
De entre las distintas especies del café, dos son las más extendidas: Arábica y Canéfora, esta última siempre confundida con el Robusta, en realidad una de sus subespecies.
Los arábicas (a destacar sus variedades de Java, Moka, Bourbón, Maragogype...) son responsables de casi el 70% de la producción mundial. Originarios de Etiopía, se cultivan principalmente en zonas húmedas y altas -de 600 a 1.200 metros o más- de América Central y del Sur, África y Asia. Tienen un bajo contenido nas con abundancia de agua y no ¡avade cafeína -0'3/1'2%-, son muy aromáticos, de un color claro, y tienen un cuerpo leve. Son evidentemente los cafés más caros.
Caben aquí dos grandes clasificaciones en función de su beneficiado: lavados, o tratados por vía húmeda en países o zonas con abundancia de agua y no lavados, procedentes de zonas más secas.
Son grandes granos, de forma elíptica, de coloración verde-azulada y olor a verde. Tostado desarrolla grandemente su volumen y en la taza es un café aromático de excelente sabor. Se produce fundamentalmente en países centroamericanos y esteafricanos.
Los Robusta
(destacan las variedades Conilón, Kouilloi, Niaoulí, Uganda...) aportan un 30% a la producción mundial. Especie "descubierta" al observar que era inmune a la plaga de hongos Hemiliea Vastatrix que diezma a los arábicas, de ahí le viene el nombre. Originarios del Zaire, los principales cultivos están en zonas bajas y secas de África, Indochina y Brasil. Son cafés con un mayor contenido de cafeína, del 2 al 4%. Presenta un grano redondo, regular, de color marrón amarillento y con olor a paja seca. El tueste es normal y da lugar a un café fuerte, de gran cuerpo, de color oscuro y de fuerte sabor con un punto amargo que se pega al paladar. Café normalmente tratado en seco -no lavado-, que comporta la posible presencia de tierra en las hendiduras y otros defectos.
Café caracolillo
(peaberry, caracoli o pearlcaffe). No es ninguna variedad, pero sí un tipo especial de grano. De hecho es un grano "defectuoso" que no crece normalmente al estar ubicado al final de las ramas y recibir poco aporte de savia. Crece sobre sí mismo, desarrollando un solo grano redondo dentro de la cereza en lugar de los dos medios granos normales. Al estar localizado en la periferia del árbol, recibe la máxima aportación de lluvia y de luz solar. Es un café muy apreciado por su paladar maduro y afrutado.
Cultivado básicamente en Brasil, su cultivo se inició en 1732 en las entonces colonias portuguesas de Pará, Amazonas y Marañón. En 1760 se introdujeron cafetos procedentes de la colonia portuguesa de Goa, en la India. Son granos ovalados, de coloración verde amarillenta y olor a hierba verde, con sabores muy variados en función de la región de cultivo. Son típicos los Río, Riados y Riozonas por su característico y acusado sabor que recuerda el yodo.
Posibilidades del café
Café y licor
Cubanito
Llenar el fondo de una copa larga con chocolate deshecho y añadirle una taza de aromático café arábica. Posteriormente agregar una copa de ron previamente quemado y espolvorear el conjunto con cacao en polvo. Puede añadirse azúcar según el gusto.
Café irlandés o "Irish coffe"
Son muchas las maneras de preparar esta bebida, tan apropiada para ambientes invernales. La básica consiste en mezclar en un vaso largo, una parte de whisky con cuatro o más de café y azúcar de caña. Se corona con crema de leche batida, o con nata. No podemos sustraernos a la tentación de describir una variante sumamente estética. Se calienta whisky con azúcar de caña, hasta que pierda la mayor parte del alcohol. Este whisky formará el primer cuarto de un vaso largo al que se le añadirá café en dos cuartas partes, cuidando de no mezclar los dos componentes cosa que lograremos al verter suavemente el café sobre una cucharilla doblada. El último cuarto del vaso será de crema de leche bien espumosa y fría, formando una capa superior sin mezclarse con el resto. Da tanto placer la contemplación de la bebida con sus tres niveles y colores bien diferenciados, como su lento paladeo entremezclando los tres gustos a voluntad.
Café francés
Se calienta Grand Marnier con azúcar y se quema. Se vierte en un vaso largo, se le añade un café aromático y después se corona con dos dedos de nata montada. Se culmina espolvoreando cacao en polvo.
El Café en cócteles y aperitivos
Combinado "Mares del Sur"
Una yema de huevo, decilitro de Chartreuse, decilitro de Oporto, 1 1/2 decilitros de café, 50 gramos de azúcar y dos cubitos de hielo picados. Se bate y se sirve en vasos de cóctel.
Cóctel Decano
Ingredientes para 6 personas: 8 tazas de café, 400 c.c. de zumo de naranja, 2 copas de ginebra, seis cucharadas de azúcar y hielo a voluntad. Mézclese bien y sírvase bien frío.
Cóctel de Café
Para seis personas, se mezclan en una coctelera seis copas de Cointreau, tres copas de güisqui y la yema de un huevo. Se añade un café expreso bien caliente, se mezcla y se sirve.
Cómo catar el café (primera parte)
Son muchos los factores que condicionan la elaboración de un buen café, pero es evidente que partiendo de una buena materia prima - el café tostado y molido - se tienen todas las de ganar. Y catar el café es sin duda la mejor forma de valorar su calidad. Este artículo no pretende ser un manual de cata para el tostador, pero sí una eficaz guía para el profesional de la Hostelería, de la Alimentación o de todo aquel que tenga interés en degustar un buen café sin sobresaltos.
Tomar o comprar regularmente un buen café, o en todo caso el café que nos gusta y al que estamos habituados, no es una tarea fácil. La existencia de tantas variedades y calidades - y además cambiantes de cosecha a cosecha -, obligan siempre a una verificación previa si queremos corroborar la constancia de un patrón predeterminado.
La mejor manera de examinar las características de un café, es catarlo, es decir, probar su infusión. La cata evidencia un sin fin de características del café, imposibles de detectar analizando los granos de café, sean verdes o tostados.
La cata del café puede realizarse de varias maneras, pero en este artículo nos ceñiremos a comentar básicamente dos: a la brasileña, algo complicada, pero la mejor sin duda, y la del café expreso, interesante dada la masificación de este tipo de bebida en nuestro país.
Antes de abordar el proceso de cata en sí, bueno será recordar unos conceptos básicos que nos servirán de gran ayuda.
Características a evaluar en un café
Un café es algo más que una bebida fuerte o floja, suave o amarga, adjetivos con los que salimos habitualmente del paso si se nos pide la opinión sobre un café. Cuando se tiene la curiosidad de examinar sus sutiles placeres gastronómicos y adentrarse en los variados matices y sensaciones que pueden desprenderse de una taza de café, surge un mundo complejo del que a menudo nos faltan palabras y adjetivos para describir sus cambiantes aromas, su amplia gama de sabores, su tacto, su untuosidad, su permanencia...
Para examinar un café existen cuatro ópticas principales:
1. Apreciaciones visuales
Los colores la característica más determinante. Puede ir desde un marrón claro hasta casi el negro, dependiendo de la caramelización los azúcares del café durante la operación del tostado. A más tostado, más oscuro. El color puede ser limpio, claro, luminoso, o por contra, mate o apagado.
Aspecto de la infusión. Se nos puede presentar nítida o turbia debido a partículas insolubles en suspensión. Puede ser densa o débil.
Cada variedad de café, en su grado adecuado de tostado, tiene unas características específicas de color o aspecto que no siempre son determinantes de su calidad, pero sí sirven para identificarla. Si coinciden con el patrón del café que deseamos, vamos por buen camino.
2. Características olfativas. Aromas
Con las fosas nasales captamos las emanaciones de la bebida, siendo el olor uno de los condicionantes del gusto. Una persona experta puede llegar a diferenciar hasta 4.000 olores distintos, facultad que se adquiere a través de una práctica inteligente, y que se reduce considerablemente en el caso de los fumadores o pasajera mente por causa de enfermedades gripales o similares.
Existen muchas clasificaciones de las características olfativas, pero si nos ceñimos al terreno del café, nos será muy útil la siguiente:
a) Las que constituyen su fragancia. Provienen principalmente de la variedad de la planta, de la tierra en que se ha criado, de su cultivo y de su beneficio. Las fragancias del café pueden ser florales, afrutadas, vegetales y herbáceas.
b) Las que dan origen al aroma. Nacen habitualmente durante el proceso del tostado del café, momento durante el cual el grano verde se transforma totalmente, apareciendo más de 700 componentes aromáticos distintos. Los aromas del café podemos clasificarlos en frutos secos, acaramelados, achocolatados, jara bes y cereales.
c) Compuestos derivados de la destilación. Son percibidos en el retrogusto, sensación que permanece en la boca después de probar la infusión, y los podemos clasificar en terpenos (trementina, achicoria, orégano...), especies (nuez moscada, pimienta...) y carbones (humo, brea, tabaco...).
Percibimos los aromas con grados distintos de intensidad y cada una de las características citadas anteriormente pueden ser captadas de forma fuerte o débil, intensa o evanescente, franca o alterada, neta o imprecisa...
3. Características gustativas. Sabores
El sabor es una sensación global, suma de cuatro factores básicos: dulce, salado, ácido y amargo. En mayor o menor medida, encontraremos estos cuatro factores en todos los cafés, y son producidos por los siguientes componentes:
. Dulce Proteínas y Carbohidratos
. Salado Potasio, Fósforo, Calcio
. Ácido Clorogérico, Cítrico
Tartárico, Málico
. Amargo Cafeína, Fenoles
Trigonelina
La lengua es el órgano sensor de los sabores. Percibimos los sabores dulces en la punta, los salados en los laterales anteriores, los ácidos en la parte Iateral y los amargos en la parte posterior. Si no hemos reparado nunca en ello, podemos hacer una fácil y rápida prueba con un poco de azúcar, limón, sal y bitter.
Los sabores no los percibimos inicialmente a la vez: los primeros en aparecer, de forma instantánea, son los dulces, les siguen los salados y ácidos, y a los 10 segundos llegan los componentes amargos.
Debemos llamar la atención sobre el hecho de que la acidez es una cualidad positiva en el café, es la expresión de su viveza. Sin ella un café aparece plano y con poca personalidad.
La sensación de sabor del café es una combinación de los factores citados, que los catadores profesionales han subdividido en seis sabores primarios: Acidoso (ej. Kenia AA, Colombias), Meloso (ej. Papua A, Hawai Kona), Vinoso (ej. Arábicas no lavados), Blando (ej. Centroamericanos lavados, de baja altitud), Mordaz (ej. Robustas), Agriados (ej. Brasil Minas).
4. Aspectos táctiles. Cuerpo
El cuerpo es un aspecto fundamental para valorar una taza de Café, que no debemos confundir con la sensación de fortaleza del gusto. El cuerpo es una sensación táctil causada por la densidad de la bebida y por los elementos en suspensión, esencialmente grasas y aceites. En función de su mayor o menor contenido de grasas en suspensión un café lo podemos calificar de grueso o mantecoso, liso, y delgado o acuoso.
Tostado del Café
El tueste del café es una fase vital dentro de su cadena de elaboración. Hay quien sostiene, y no le falta razón, que un buen tueste influye más en la calidad de una taza de café, que la bondad de la mezcla escogida. El proceso de tostar los granos del café verde consiste en someterlos durante un tiempo limitado a una alta temperatura, intervalo durante el cual:
. pierde peso, alrededor del 15/20%, debido en gran parte a la evaporación de su humedad y en menor parte a la pirólisis de algunos componentes.
. el grano aumenta de volumen, entre un 30 y un 50% o más.
. el color amarillo verdoso se transforma en un marrón, más o menos oscuro en función del grado de tueste escogido.
. la composición química del grano sufre una importante transformación tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. Azúcares, grasas, proteínas, substancias nitrogenadas no proteicas, ácidos... todo sufre una transformación debido a las altas temperaturas a que es sometido el grano.
Este último punto es el más interesante desde una óptica gastronómica pues es de ahí de donde surgen los aromas y sabores que han convertido al café en el rey de las infusiones. El papel principal en este proceso está a cargo de las transformaciones de los carbohidratos, las grasas y los ácidos. Una característica física importantísima, es la solubilidad del café tostado y molido, factor decisivo para proceder a su infusión.
Para obtener las máximas cualidades de cada tipo de café, el tueste debe ser específico para cada uno de ellos. Por ello en caso de mezclas, estas deben efectuarse después del tostado y no antes. El grado de tueste se adaptará también al tipo de utilización que se prevea; así un café expreso requiere un punto de tostado superior a un café doméstico filtrado. Si un café está tostado con poco calor y lentamente, nos dará un café con poco gusto. Por contra, un tostado excesivo y corto nos producirá un gusto amargo y ahumado.
Molido del Café
El molido es también una operación clave dentro de la cadena de elaboración de un buen café, a la que se le da muy poca importancia. El grano molturado debe tener una granulometría perceptible al tacto y no llegar a tener una consistencia harinosa. Si está poco molturado, al realizar la infusión no se extraerán todos los sabores, y si lo está demasiado, se disolverán excesivamente los componentes menos aromáticos y más amargos, además de formarse una pasta que dificultará el proceso. Una consecuencia de un molido defectuoso con fresas desgastadas o excesivamente juntas o con exceso de revoluciones, es el requemado del café.
Para cada uso y para cada tipo de máquina, existe un grado adecuado de molturación del café. Hubo un tiempo en que estaba prohibido vender café molido envasado, para evitar picarescas no deseadas, pero hoy es normal la compra del café molido, con lo que el consumidor puede ahorrarse la delicada operación de moler el café en su grado justo.
Tipos de Catas
A través de la Cata pretendemos encontrar y valorar todas las características que definen un café. Nos servirá para emitir un juicio de valor objetivo, para comparar varios cafés entre sí, o para contrastar si un café se ajusta a unas características predeterminadas, como es el caso del establecimiento de Hostelería que debe continuar dando el o los tipos de cafés a que su clientela está habituada.
Una buena cata debe ser subjetiva y mucho mejor si es ciega. En ella se confrontarán nuestras evaluaciones con las de otros catadores para intentar definir conjuntamente las características del o de los cafés analizados. Ayudará al éxito de la cata, el seguir un orden riguroso en las normas establecidas y disponer del instrumental adecuado, sin improvisaciones que desvirtúen el proceso.

Cómo catar el café (segunda parte)
En la primera parte hablamos de las características a evaluar en un café, así como del tostado y el molido de esta singular bebida. Ahora, os invitamos a continuar el viaje por el mundo de la cata del café hablando básicamente de dos sistemas, dos maneras de examinar las características de un café: la cata brasileña, algo compleja pero sin duda alguna la mejor, y la cata del café expreso.
Para empezar señalaremos la distinción entre cafés Arábicas y robustas. El grano Arábica es ovalado y alargado, con un surco estrecho y ondulado, mientras que el grano Robusta es redondeado y tiene el surco recto. La rajita cerrada en los Arábicas es una muestra de altura y calidad.
Una vez que el café está molido no queda otro remedio que valorar únicamente su aroma y el café que se elaborará a posteriori. Por eso se aconseja examinar antes de nada el café en grano. En primer lugar habrá que destacar que el café, verde o tostado, absorbe los olores circundantes y sobre todo los olores ambientales. El café puede captar el sudor de la mula que lo transportaba sin protección hace un tiempo o los olores de las sentinas de los barcos mal aireados. En algunos casos ésta característica del café puede ser incluso positiva. Los cafés monzónicos, por ejemplo, llegaban a Europa viajando desde la isla en las bodegas de los legendarios clipers impregnados de especias y secados en su singladura por las empopadas de los monzones.
Oler el café tostado, en grano, será por tanto el primer control a realizar, de modo que ante un olor desagradable o extraño no valdrá la pena continuar el examen.
Cata a la Brasileña
Mediante este sistema, lo que se saborea es una ligera infusión de una sola variedad de café que permita evaluar fácilmente las características de este producto.
Los granos a catar deben presentarse en todas sus formas, verdes y tostados. Éstos deben disponerse por separado en bandejitas, junto a la infusión. Hay que servir, al menos, dos tazas de cada variedad por persona.
La cata se inicia valorando la fragancia del café molido. Lo primero que se percibe es la frescura del café, ofreciendo indicios de lo que hallaremos después al analizar la infusión.
En una taza alta con tapa y transparente se preparará la infusión. Deben echarse 8 gramos de café tostado molido a los que se añadirán después 150 cc de agua a punto de hervir. El agua mineral es la más adecuada para esta prueba pues no debe aportar ningún gusto. Nunca se echará azúcar dado que no se trata de tomar café sino de realizar una cata.
Inicialmente el café flotará formando como una costra que se irá hundiendo progresivamente. A los tres minutos, se removerá con una cucharilla, se separará el poco café que aún flote y se iniciará la fase principal de la cata.
La cucharilla utilizada deberá ser grande, plateada, y de amplia y redonda cazoleta. Se llenará la cucharilla de líquido y se sorberá violentamente por medio de un pequeño orificio que se formará con los labios, de modo que el café se expandirá por la boca como si fuera un vaporizador. Bastarán unos pocos segundos para captar el detalle buscado. Se escupirá después el café sorbido y se enjuagará la boca con agua mineral. Seguidamente se repetirá el sorbo, concentrándose cada vez en una característica, siguiendo el orden de la Hoja de Control de la Cata.
La mejor manera de percibir el aroma de la infusión consistirá en mojar la cucharilla y colocarla horizontalmente sobre la taza, con la parte convexa hacia arriba. Captaremos intensamente los vapores de la infusión al acercar la nariz. La cata deberá limitarse a cuatro o cinco valoraciones, pues el café es muy persistente y si se prolongara demasiado la catas se llegaría a embotar el gusto o al menos a dificultar la objetividad de la prueba.
Cata de Café Expreso
En este caso, se trata de valorar un café terminado, como el que normalmente se sirve al cliente en un bar o restaurante. La máquina o máquinas que ayudarán en el transcurso de la prueba deberán estar perfectamente reguladas: presión, temperatura, nivel de agua, limpieza... El molino deberá realizar un granulado óptimo y el agua deberá estar perfectamente descalcificada y depurada, sin olores que puedan desvirtuar la cata.
La calidad de un buen café expreso vendrá dada por el equilibrio que el tostador o el heladero quiera dar a su café. Es un equilibrio entre sabor, aroma, cuerpo y textura que difícilmente puede encontrarse en una sola variedad.
Para este tipo de cata sirven todos los conceptos generales comentados anteriormente al hablar de la Cata Brasileña. No obstante, varía el sistema pues deben valorarse nuevos parámetros. Es aún más importante, en este caso, enjuagarse la boca con agua entre sorbo y sorbo, dada la superior fortaleza del café a catar respecto a la infusión de estilo brasileño. Para conseguir probar el café con la temperatura adecuada la cata deberá realizarse con relativa rapidez. Puede empezar a sorberse con 60ºC. Sin embargo, cuando baja de los 40ºC desprende pocos aromas y debe abandonarse la prueba.
Se aconseja que las tazas en las que se realicen las pruebas sean de gres o porcelana. En este tipo de cata puede resultar interesante que una de las dos tazas que habitualmente se prueban por cada variedad esté ligeramente azucarada, si es así como el catador toma habitualmente su café. En ese caso se deberá aplicar siempre la misma dosificación.
Un aspecto a tener en cuenta en el transcurso de la cata es la crema. Ésta se produce cuando el agua caliente (92ºC), a presión (9 atmósferas) arrastra en unos 25 segundos todas las partículas coloidales, grasas y aceites del café en una mezcla de aire y gases. En la taza, los gases desaparecen y queda la crema, mudo y bello testigo de la reciente operación.
Una crema espesa, uniforme, gruesa y de color avellana, con pequeñas motas oscuras, como una piel de tigre, es la prueba de un expreso elaborado de forma óptima. Debe ser consistente, de 2 a 3 mm de espesor y desvanecerse lentamente.
Una crema color marrón oscuro y blanca en el centro, es señal de que la temperatura y la presión eran superiores a lo normal. En ese caso el café resulta demasiado fuerte, astringente y amargo.
Una crema oscura puede ser señal de una importante presencia de torrefacto en el café. Una crema con amplias burbujas que desaparecen rápidamente, denota que el café se ha molido poco, o la temperatura es demasiado alta, o la presión baja.
Un café sin crema, sólo con una pequeña corona junto a los bordes de la taza, indica que la extracción se ha hecho demasiado rápidamente, o la temperatura es demasiado alta, o que la dosis de café era reducida.
Cuando la crema no aparece hasta el final del llenado de la taza, indica que el café es viejo, lleva ya demasiado tiempo molido y empieza a ranciarse, de modo que el primer arrastre de los aceites exudados impide la formación de la crema.
Igual que en el caso de la Cata Brasileña, se procederá a rellenar una Hoja de Cata por cada tipo de taza probada, con el añadido de los apuntes sobre la crema (textura, color, persistencia...).
Mezcla adecuada de cafés
Para elaborar un buen expreso es imprescindible mezclar distintos cafés hasta encontrar el tipo adecuado.
Los puristas defienden la tesis de que un buen café expreso debe componerse de un 40% de Arábicas lavados (de Centroamérica o Colombia) y de un 60% de Arábicas naturales. No obstante, otras mezclas de buenos Arábicas producen resultados altamente satisfactorios. Se puede incluir, por ejemplo, un pequeño porcentaje de Robusta para dar respuesta a ciertas exigencias de más cuerpo y gustos más amargos, aún a costa de menos aroma.
Mención a parte merece la extendida costumbre practicada en la Península de añadir torrefacto a la mezcla. El torrefacto posee hasta un 15% de azúcares caramelizados, lo que confiere al café un amargor característico que puede gustar, pero no debe confundirse con la fortaleza o amargor de algunos cafés naturales, pues el torrefacto esconde las cualidades aromáticas de un buen café, por lo que no hemos de esperar encontrar grandes calidades de café con este tipo de elaboración.
El café expreso puede aportar el mayor valor añadido a un establecimiento. Por tanto, el profesional de la heladería, consciente de ello, deberá ser extremadamente cuidadoso a la hora de elegir qué tipo de café desea ofrecer. Es imprescindible contar con el consejo de un buen tostador, y aún así, no ignorar los principios básicos que ayudan a definir y controlar profesionalmente el café que se sirve en un establecimiento.
¿El café nace o se hace?
El CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza) es una institución internacional de carácter científico, sin fines de lucro, cuyo propósito fundamental es la investigación y la enseñanza en el campo de las ciencias agrícolas, recursos naturales y desarrollo o aplicación de las investigaciones en Centroamérica y el Caribe. La misión de este centro, situado en la zona de Turrialba (Costa Rica) es estimular y promover la investigación, con el fin de mejorar el desarrollo, conservación y uso sostenible de los recursos naturales de los trópicos americanos.
El café es uno de los recursos más importantes de toda Centroamérica y una de las principales materias de estudio en el CATIE. A tal efecto el centro tiene tres tipos de plantaciones de café: las destinadas al comercio, las plantaciones dedicadas a la experimentación y las Colecciones.
Estas últimas plantaciones, las Colecciones consisten en una gran diversidad de especies y variedades traídas de todo el mundo en el transcurso de los 50 años de existencia del CATIE. Es una de las Colecciones más grande y variada del mundo en especies de Coffea. La observación de tal cantidad de variedades y especies es el punto de partida en el cual se fundamenta el desarrollo de nuevas variedades con fines concretos, como puede ser el control de plagas o el desarrollo de una determinada peculiaridad en el fruto. A continuación se describen varias de las líneas de investigación iniciadas a partir de estas colecciones:
Broca: Tras la observación de una variedad Arábica, Nurta, investigadores del CATIE han comprobado que no es atacada por la "broca", insecto que se introduce por la parte inferior del fruto y taladra la semilla. En esta variedad, la parte inferior del fruto posee tres pelillos y parece ser que el insecto no reconoce el fruto como café. Así pues, actualmente se está intentando desarrollar un híbrido que proporcione esa peculiaridad al grano y que evite la introducción de la "broca".
Catimor: Otro ejemplo de la efectividad de las observaciones de las Colecciones es la variedad de café Catimor, resultante de un híbrido entre un café procedente de Timor (de una especie no cultivable, resistente a un hongo denominado "Roya") y café Arábica Caturra. El Catimor se cultiva con éxito en toda Sudamérica y Centroamérica.
Nemaya: En el CATIE se ha certificado que el café Arábica, contrariamente a los Robusta, es muy susceptible a los insectos del tipo nematodos. Por ello se están realizando diversas pruebas consistentes en injertar en pies de café Robusta otros de Arábica. Este injerto recibe el nombre de Nemaya, y está ya en cultivo experimental ofreciendo grandes resultados.
Semillas: Las semillas del café son recalcitrantes, es decir, necesitan gran porcentaje de humedad para estar vivas. Al disminuir la humedad las semillas mueren y no son válidas para su posterior siembra. Por ahora, pues, el único modo de mantenerlas vivas es cultivarlas y por ello son tan importantes este tipo de Colecciones. Las Colecciones vivas como la del CATIE, sirven además, como referencia para ir avanzando hacia mejoras en la calidad del café, así como para preservar las especies cultivadas de la erosión genética continua que sufren.
Cultivo "in vitro"
Es evidente pues, que se está intentando mejorar la planta de café, proporcionando o variando una determinada característica. el problema surge, sin embargo, en el momento de introducir esa mejora en la especie y mantenerla en generaciones posteriores. Se sabe (Leyes mendelianas) que no se puede asegurar hasta la tercera generación la transmisión de una característica. No se puede asegurar hasta ese momento la pureza de la raza, aunque el carácter esté presente en la planta.
La producción tradicional de nuevas variedades de café es un proceso muy largo hasta la obtención de individuos adultos procedentes del cruce de dos variedades. Para empezar el nuevo cultivo, se toma la flor hermafrodita de una de las variedades, se emascula (se corta la corola por la base) y se protege con un plástico que se sujeta en la flor. Al día siguiente se poliniza con la otra variedad en estudio. El fruto tarda unos 200 días en desarrollarse y la semilla un mes en germinar. Los primeros frutos aparecen a los dos años de la siembra. Si este proceso se multiplica por tres generaciones, el resultado se verá pasados bastantes años. Por este motivo se ha implantado en el cultivo experimental del café, el cultivo "in vitro", de modo que los individuos se reproducen a partir de un trozo de la planta seleccionada.
Para desarrollar el cultivo "in vitro" se parte de una hoja que se coloca en un medio de cultivo apropiado. Se le estimula para una rápida reproducción indiferenciada hasta que se forma un callo. Cuando se alcanza un determinado número de mitosis, las células comienzan a diferenciarse formando los tejidos de la planta y de ahí hasta el individuo.
Este método de cultivo se desarrolla en el laboratorio de biotecnología del CATIE y sirve como base para el desarrollo de nuevas especies. En este punto pasan a disposición de organismos reguladores, que después de valorar los estudios que acompañan a la nueva variedad (rendimiento, sabor en cata, etc.) deciden si es apropiada para su cultivo, y la ofrecen al agricultor. En este momento se dice que se ha "liberado" la variedad.
Control de calidad y su repercusión en la taza
Gracias al control de calidad al que es sometido el café se puede determinar la calidad de este, a partir de variables como:
-Especie y variedad
-Suelo y altitud
-Climatología
-Desarrollo productivo, edad de la plantación, enfermedades
-Recolección
-Beneficio y Clasificación
Posteriormente, sólo quedará por demostrar cómo se reflejan estos ítems en la taza de café y averiguar ¿por qué es diferente por ejemplo el café de Costa Rica del Café de Colombia? ¿qué es lo que diferencia a estos cafés?...
Si se toma, por ejemplo, la misma especie y variedad en los dos casos, se cultiva y recoge utilizando los mismos medios y se realiza un beneficio húmedo con los mismos controles de calidad, únicamente nos quedará el atribuir la diferencia a la climatología. En Colombia, el clima es ecuatorial, no oscila, no hay estaciones. Así, el grano crece parejo y se puede realizar una única cosecha. En otras latitudes como es el caso de Turrialba en Costa Rica, se realizan tres cosechas y la repela (la última). Los granos tienen desarrollos completamente diferentes. la composición química varía en función de las circunstancias en que se desarrolle.
Se sabe que una planta vieja o más agotada incrementa el contenido en cafeína; y de todos es conocido que la altitud proporciona más acidez en la taza porque hace más lento el desarrollo del fruto. Si el desarrollo herbáceo no compite con el desarrollo del fruto, si hay una adecuada sombra, aireación y altitud, el desarrollo será adecuado y por lo tanto se incrementará sobretodo la reserva grasa de la semilla que marca indiscutiblemente la diferencia entre las calidades de café en taza.
En el CATIE se trabaja en la determinación y cuantificación de todos los componentes grasos de las semillas y tratan de determinar qué componentes grasos tienen más influencia en la mejor calidad de la taza.
"Si se tiene una semilla de alta calidad, el cultivo y el beneficio sólo pueden mantener esa calidad o disminuirla". Estas afirmaciones sobre la influencia en cata de la calidad del café han sido expuestas por el Dr. Bertrand Benoit, responsable del Proyecto Nemaya del CATIE, catador experto y asesor del ICAFE (Instituto de Café de Costa Rica).
En resumen, él afirma que en la calidad del café -su repercusión en taza-, influyen más las circunstancias que la información genética de la semilla.
Así pues, ¿El café nace o se hace?.
Lucía Pascual Ochagavía
Lda. en Farmacia
Cafés especiales
Sueño de crema de café
Ingredientes (4 tazas)
4 tazas de café caliente; 12,5 cl de nata; 2 cl de cassis; vainilla
Preparación:
calentar el café y batir la mitad de la nata. El resto mezclarla con el café, la vainilla y cassis e introducir la mezcla en una taza. Con una manga pastelera, finalizar el café con la nata. Servir en el acto decorando con frutas del bosque y canela en polvo.
Choco-café con azúcar
Ingredientes (4 tazas)
4 tazas de café caliente; cacao en polvo; aroma de Ron; 25 cl leche
Preparación
calentar el café para que el cacao se disuelva. Mezclar con un poco de ron. Calentar la leche y batirla hasta que alcance el punto de nieve. Seguidamente, verterla en la taza de café y decorar con cacao en polvo.
Café con zumo de uva
Ingredientes (4 tazas)
5 tazas de café caliente; 12,5 cl de zumo de uva; 1 cl cognac
Preparación
calentar el café y llenar las tazas. Añadir el zumo de uva y el cognac. Si lo desea, puede añadir leche y azúcar. Decorar la taza con uvas.
El Cacao
Última actualización el Domingo, 12 de Septiembre de 2010 16:54 Escrito por ide Jueves, 03 de Abril de 2008 18:07

Origen del cacao
La primera civilización que cultivó el árbol del cacao fue la de los olmecas. Éstos y sus descendientes cultivaban el cacao de una forma especial. Los indígenas cortaban con sus machetes el tallo de los granos de cacao y los dejaban en el suelo húmedo de 5 a 10 días, hasta que se pudrían. Así conseguían que, cuando los lavaban y mordían, su sabor se volviera dulzón, su olor se acrecentara y se conservaran mejor. Este proceso se conoce hoy día como fermentación. Al descubrir este proceso, los indígenas mejoraron la cosecha de estos frutos .Cuando los granos se pudrían, les quitaban las envolturas, las lavaban y dejaban los granos al sol para que secaran y se tostasen. Finalmente, obtenían una masa de cacao, la cual la batían con agua fría, y a veces le echaban miel para volverla más dulce (en esa época, ellos no conocían el azúcar). A esa bebida le llamaron xocolatl.
El chocolate no es un invento reciente. El chocolate (sinónimo de placer) nace de la semilla de un árbol, pero antes de que los aztecas y los mayas lo utilizaran como ofrenda a los dioses, los granos de cacao eran utilizados como moneda, se les llamaba cacahuatl y era con lo único que se podía pagar impuestos. Los cacahuatl no eran para ahorrarlos, sino para usarlos. Había muchos comerciantes americanos que siempre llevaban una bolsita de cacahuatl por si acaso. También había indígenas que falsificaban el cacahuatl metiéndole barro a las cáscaras vacías de cacao. Cuando los europeos llegaron y vieron el cacahuatl le pusieron como nombre Amígdala pecuniaria (almendra de cacao)
En el siglo III, la clase alta de los Mayas bebía el chocolate con fines ceremoniales. Preparaban el chocolate mezclando cacao con miel, pimentón, vainilla y chile, y también con otras especias.
Cuando llegaron, los españoles quedaron encantados con la bebida, pero en vez de prepararla con agua fría, la preparaban con agua hervida y la batían bien para que quedara espumosa. Entonces, el chocolate llegó a España y de España a toda Europa. Al principio el chocolate era muy caro y no era accesible a todo el mundo, pero su comercio se acrecentó y entonces el precio bajó. Cuando el chocolate llegó a Europa empezaron a mezclarlo con leche y azúcar para que estuviera más dulce. El chocolate que se tomaba al principio era muy amargo por eso Colón no supo apreciarlo. Colón se murió sin saber que había descubierto un continente y seguro que también sin saber el verdadero sabor del chocolate. En su cuarto viaje a América, un jefe indígena le obsequió con sus mejores pertenencias. Entre ellas estaba el cacao.
Sin embargo el cacao no fue debidamente reconocido hasta que Hernán Cortés llegó a México en 1519.
Antiguas civilizaciones relacionadas con el cacao
Una de las civilizaciones mesoamericanas más antiguas era la de los olmecas, quienes hace tres mil años ocupan un área de selvas tropicales al sur de Veracruz, en el golfo de México. Algunos lingüistas modernos, han reconstruido el vocabulario olmeca y han encontrado la palabra cacao entre ellas. Algunos historiadores están convencidos de que los olmecas fueron la primera civilización que cultivó el árbol del cacao, debido a que sus condiciones climáticas eran las requeridas para cultivar el árbol del cacao.
Mayas:
En torno al IV siglo antes de Cristo, sobre la fecha de desaparición de los olmecas, los mayas ocupaban una región situada al sur del México actual, que se extiende desde la península de Yucatán en América Central a lo largo de la región de Chiapas y la costa de Guatemala en el Pacífico. El clima húmedo de esta región era óptimo para el árbol del cacao.
Los mayas llamaban a este árbol “cacahuaqucht”; de hecho para ellos este nombre era para ellos, como, sagrado. Ellos creían que el árbol del cacao pertenecía a los dioses y las vainas que crecían en su tronco eran regalos que los dioses hacían a los hombres.
En torno al año 300 de nuestra era, conocido como época clásica en la civilización maya, fue de gran desarrollo artístico, espiritual e intelectual. Los mayas construyeron palacios y templos en los que grababan la semilla del cacao, que para ellos era señal de vida y fertilidad. Fueron conocidos como el “pueblo del libro”. Actualmente sólo se conservan cuatro libros mayas. En ellos aparecen las vainas de cacao y el cacao como manjar de los dioses.
Los mayas crearon un brebaje amargo hecho de semillas de cacao que solo tomaban reyes y nobles, y era usado en los rituales sagrados. En sus libros aparecen recetas sobre las distintas formas de preparar y perfumar este brebaje. También hay otras pruebas sobre la relación entre los mayas y el chocolate. Como por ejemplo los diversos recipientes encontrados en una excavación en Guatemala en 1984. Todos ellos son de origen maya, y en el más exótico y bonito aún quedan restos de esta bebida.
Aztecas y toltecas:
Tras la misteriosa caída de los mayas en torno al 900 d.C., los toltecas, más tarde seguidos por los aztecas, se instalaron en el antiguo territorio maya. Quetzalcóatl, rey de los toltecas, era también el dios del aire, y una de sus misiones era llevar las semillas del árbol de cacao desde el Edén hasta la tierra de los hombres y enseñarles a cultivarlo. A causa de unos levantamientos políticos, Quetzalcóatl y sus hombres huyeron a Yucatán. Encontrándose enfermo, le dijeron que se bebiera una pócima, que le volvió loco. Entonces abandonó a su reino y a sus hombres, convencido de que debía hacerlo. Quetzalcóatl se hizo a la mar en una balsa prometiendo que regresaría a reclamar su reino. La leyenda de este exilio, se convirtió en mitología azteca, y los astrólogos predijeron que en 1519 un rey de tez blanca y con barba regresaría para liberar a su pueblo. Esta creencia iba a tener consecuencias en el futuro.
La leyenda de Quetzalcóatl
Cuenta la leyenda que los toltecas, pueblo mexicano anterior a los aztecas, tenían su paraíso localizado en Tula al noreste de México. En este paraíso había enormes mazorcas de maíz como no se había visto nunca algodón, que según cuentan ya salía teñida de los colores favoritos pero, entre todas estas plantas, la elegida era el árbol del cacao o cacahuquahitl, regalo de Quetzalcóatl, dios que engendrado de una virgen se hizo hombre con poderes divinos. Su aspecto era de tez blanca y con barba, lo que resulta extraño ya que los mexicanos eran todos imberbes.
Quetzalcóatl tuvo que irse y confió a su esposa los tesoros de la ciudad, sus enemigos durante su ausencia, atacaron a su mujer, pero ella, protegiendo estos tesoros murió asesinada. Su sangre cayó sobre aquella tierra fertilizándola y justo en aquel lugar nació un cacaotero o cacaotal. Ante la muerte de su esposa, Quetzalcóatl se auto impuso un destierro y se fue prometiendo que volvería. El sacrificio de Quetzalcóatl hizo que Huanahpu, el tercero de los reyes del pueblo maya, se preocupará del desarrollo del cacao y que el dios Ek-Chuah, el de los viajeros y mercaderes, pasará a ser el protector de sus cultivadores. La leyenda azteca decía que su dios vendría por mar, del Este. A esto los astrólogos añadieron su predicción de que vendría sobre el año 1519. En esta fecha es precisamente en la que llegó Hernán Cortés, y como cumplía las características físicas de la leyenda le recibieron como a una divinidad.
En este gran recibimiento le ofrecieron a Hernán Cortés un vaso de oro con su bebida más preciada. Seguramente Hernán Cortés prefirió el vaso de oro a la bebida, porque en ese momento el chocolate no estaba precisamente delicioso, pues era una mezcla de cacao y maíz molido, pimienta, especias variadas y afrodisíacos naturales.
Las dos cosas que más impresionaron a Hernán Cortés y a sus hombres fueron: la energía que te proporcionaba el chocolate, ya que les daba fuerzas para estar todo un día caminando sin comer ni beber. Otra cosa que les llamó la atención fue que utilizaban las semillas de cacao como moneda (un conejo podía valer 10 granos y un esclavo hasta 100).
Entonces Hernán Cortés se lo trajo ha España y una vez aquí se le añadió azúcar y a veces leche. A partir de entonces, se ha difundido por todo el mundo.
El Chocolate como medicina
Más tarde, los aztecas recetaron una poción a base de cacao y del polvo de los huesos de sus antepasados para curar la diarrea.
Los españoles también conocieron los efectos curativos del cacao.
Un viajero español de la época dijo a sus compatriotas: “con estos granos elaboran una pasta que según ellos es buena para el estómago y el catarro”
Sin embargo, los médicos y científicos dudaban que aquella pasta tuviera fines curativos. Durante el siglo XVI, se debatía una pregunta: ¿El chocolate debía tomarse frío o caliente? Los españoles clasificaron el chocolate como sustancia fría, entonces para neutralizar sus efectos la tomaban muy caliente y con especias a la misma temperatura. No podían entender cómo los aztecas tomaban el chocolate frío, si por sí sólo ya era una sustancia fría.
Durante el siglo XVII, el chocolate recibió la aprobación de muchos botánicos o médicos, que habían descubierto en el, diversas sustancias y beneficios. Henry Stubbe (1632-72) era médico de la corte inglesa, y de marchó a las Indias Occidentales (América) para investigar sobre el chocolate. Cuando volvió publicó un libro (“The Indian Nectar”) en el que se deshacía en elogios sobre el chocolate.
La facultad francesa de Medicina aprobó su uso en 1661. El magistrado y gastrónomo Brillat Savarin (1755-1826) escribe la obra “Physiologie du Gout”en la que cuenta que el chocolate es una medicina, que te ayuda a recobrar fuerzas, y que es un alimento agradable y completo si está bien preparado. Algunas personas de la misma época que Brillat Savarin afirmaban que el chocolate puede curar la tuberculosis.
Un médico francés asegura que el chocolate además de levantar el ánimo, cura los corazones rotos. Según él si tienes mal de amores debes tener chocolate a mano.
Un médico del siglo XVIII dijo que como el chocolate era una sustancia “caliente” no debía mezclarse con otras “drogas calientes”. Conserva los efectos de la cafeína, porque produce locuacidad persistente, insomnio, irriatibilidad e hiperactividad en los niños. Los efectos nutritivos y médicos del chocolate fueron bien aceptados. Durante el siglo XIX muchos charlatanes empezaron diversos “negocios”por el prestigio del chocolate. Inventaron distintos tipos de “chocolate”. Estos tipos de chocolate recibían nombres como “chocolate pectoral” hecho con tapioca india y recomendado para la tisis y el “chocolate analéptico”elaborado con un tóxico persa. A finales de siglo, el chocolate fue aprobado por todos los hospitales y sanatorios, así como por la armada del ejército…
Uno de los maestros chocolateros de hoy en día conoció el chocolate de una forma muy singular. Este maestro chocolatero era Suchard.
Philippe Suchard era muy pequeño cuando el chocolate se cruzó por primera vez en su vida.
A la edad de 12 años, su madre le hizo comprar medio kilo de chocolate, porque se consideraba un revitalizante y ella se encontraba enferma. Suchard al ver que el precio del chocolate era muy elevado, decidió que cuando fuese mayor, fabricaría él mismo su propio chocolate y así sería un hombre rico en poco tiempo. Pero hasta que consiguió esto tuvo que pasar varios años de monaguillo y de aprendiz de confitería en el negocio de su hermano. Después de esto pasaron muchos años, hasta que por fin fue un maestro chocolatero.
Lo que es curioso, son los distintos negocios que tenía Philippe además del chocolate. Algunos de ellos eran:
-Capitán de barcos de Vapor en 1832.
-Criador de gusanos de seda en 1837. Una plaga destruyó todos sus gusanos.
-Comerciante de asfaltos en 1838.
-Y Promotor de inmigrantes de Suiza.
Pero después de todo Suchard es hoy en día uno de los mejores maestros chocolateros.
De Bebida a Golosina
La mezcla que quedó fue una pasta suave a la que se le podía añadir azúcar sin que se volviera grumosa, porque la grasa permitía que se disolviera. La pasta era fina, y era vertida en moldes para darles forma. A partir de entonces, empezaron las pastillas de chocolate para comer.
La familia Fry fue la primera en comercializar el producto. Llamaron a sus barritas de chocolate “Chocolat Délicioux a manger”. Comer chocolate se puso de moda, pues las barritas tuvieron mucho éxito.
Debido a que estaba de moda, el precio de la manteca de cacao subió y comer chocolate se convirtió en una actividad cara y practicada por las altas costas de la sociedad. El cacao quedó para el pueblo.
En Estados Unidos hicieron su versión del chocolate más tarde. Experimentaron con crema de leche y chocolate y después de varias pruebas consiguieron hacer el chocolate con leche. Más tarde, aparecieron los bombones (bombón viene del francés -“bon bon” dos veces bueno-). Las tiendas los incluyeron en su catálogo. Las primeras máquinas chocolateras eran pequeñas y no disponían de espacio ni dinero para maquinarias caras. Entonces lo que hacían era comprar grandes bloques de chocolate y usarlos para hacer sus propios pastelitos y bombones. Alice Btadley, escribió un libro (“Candy Cook Book”) en el que dedicaba un capítulo entero a los bombones. En él contaba las distintas formas de rellenarlos
La industria chocolatera americana alcanzo su máximo esplendor en la segunda Guerra Mundial, cuando millones de barras de chocolate fueron enviadas a las fuerzas armadas que combatían en Europa.
El chocolate siempre ha acompañado el Día de San Valentín. No voy a extenderme en este tema, pero voy a explicarlo un poco. El chocolate se relaciona con el amor, porque a algunas personas les parece un afrodisíaco. En realidad, no está comprobado que el chocolate sea un afrodisíaco, pero no está de más acompañar el día de San Valentín con una caja de bombones.
Respecto a los adolescentes, hay algunos que piensan que el chocolate produce acné. Pues, eso no está demostrado científicamente. La relación entra chocolate y granos no está asegurada. Los expertos en nutrición afirman que eso se debe a factores hormonales o genéticos.
El chocolate, como ya sabemos todos, es adictivo. No está comprobado científicamente pero se cree que sí. Y respecto a si engorda o no, no engorda si se toma de forma moderada.
Fabricación del chocolate
La molienda: Se parten los granos tostados. Como las cáscaras pesan menos que los granos, se separan de estas soplando.
Los granos de cacao, todavía bastante gordos, son molidos varias veces hasta que quedan muy finos. Debido al calor, la manteca de cacao que hay en los granos se derrite y sirve para fabricar chocolate, para hacer cacao en polvo y es la pasta del cacao.
La mezcla: En la amasadora se mezclan y se amasan los siguientes ingredientes: pasta de cacao, manteca de cacao y azúcar (si queremos hacer chocolate con leche también añadiremos leche).el resultado es una pasta homogénea, preparada para pasar por el molino.
Moler fino: Bajo la presión de los rodillos de acero, las partículas sólidas se reducen consideradamente, por ejemplo el cacao y el azúcar.
El conchado: En unas máquinas llamadas conchas se calientan normalmente de 1000 a 6000 Kg. de masa de chocolate a 80ºC. Durante este proceso se agita y se arrasa el cacao. Así consiguen que se evaporen los aromas no deseados. Durante 6 a 24 h. la masa de chocolate se refina en las conchas. Sin embargo, el chocolate aún no está preparado le falta el aroma puro y perfecto.
El templado: En este proceso se debe cristalizar adecuadamente la manteca de cacao. Para ello ponen la masa de chocolate a una temperatura adecuada para que se cristalice el 1% de los cristales de forma estable. Los inestables están listos para moldearlos.
El moldeado En este proceso se vierte el cacao líquido en moldes. Cuando se enfría la masa, y se cristalizan los cristales de grasa, obtenemos las tabletas. Finalmente se da la vuelta a los moldes y las tabletas caen en el transportador.
El envasado: Finalmente, el chocolate es llevado por el transportador a las máquinas de embalaje y son envueltas en papel de aluminio. Después se realiza el envasado individual y se meten en cajas.
Curiosidades del chocolate
El trozo, con aspecto de ladrillo, es del año 437, y es uno de los trozos de chocolate más antiguos hasta hoy en día.Fue extraído en Copan (Honduras), junto a los restos de un antiguo rey maya.
* El chocolate hoy en día no es sólo utilizado para comer, sino para el cuerpo. Una estilista mexicano, Juan Carlos Barbosa presentó en Los Ángeles una serie de, ¡¡peinados de chocolate!!
A él le parece una forma muy original de empezar la temporada.
* “En lugar de colocar un prendedor para decorar el peinado, colocamos un trozo de chocolate “-comentó.-El chocolate llegó a Europa desde España, a medida que se fue extendiendo, se le fueron poniendo nombres en todos los países.
La elaboración del vino
Última actualización el Viernes, 20 de Marzo de 2009 10:53 Escrito por Administrator Jueves, 03 de Abril de 2008 17:04

Introducción
El clima y el suelo son fundamentales para conseguir vinos de calidad, pero no menos importante es el proceso de vinificación. Tanto es así que dependiendo de los procedimientos enológicos empleados en la elaboración, de la mejor uva puede salir un mal vino y de una uva deficiente un vino correcto.
Salvo excepciones, desde primeros de septiembre hasta mediados de octubre tiene lugar la vendimia, donde ya se hace una primera selección separando los racimos dañados. Seguidamente la uva sana es transportada al lagar de la forma menos agresiva posible, poniendo especial cuidado en que el grano no se deteriore por una excesiva presión, provocando una fermentación prematura.
La experiencia ha ido imponiendo que el transporte se realice en cajas o pequeños cestos que no sobrepasen los 15 Kg. de capacidad.
La descarga de la uva se realiza sobre la "tolva de recepción", una especie de pirámide invertida que a modo de embudo, irá depositando la uva sobre un "sin fin" que la conducirá directamente a la estrujadora, previo análisis del fruto para determinar su estado sanitario y su contenido en azúcares y ácidos.
La estrujadora presionará el grano lo justo para evitar que pepitas y raspones o escobajos (soporte estructural del racimo) se rompan y contaminen el mosto.
La pasta resultante es trasladada por medio de la "bomba de impulsión de pastas" hasta las prensas, sin entrar en contacto con el aire para impedir el inicio de la fermentación.
Si se trata de un vino tinto, antes de proceder al prensado hay que despalillar la pasta. A partir de aquí el proceso tomará distintos caminos bien se trate de tintos, blancos o rosados, por no hablar de cavas o generosos.

Elaboración del vino tinto
Se realiza a partir del mosto de uvas tintas fermentado junto con las partes sólidas de la uva (hollejo y pepitas).
A diferencia con los blancos, la pasta resultante del estrujado, debe pasar por el proceso de "despalillado", que consiste en separar el grano del raspón, con el fin de que durante la maceración necesaria para la toma de color, no se transmitan sabores herbáceos y amargosos de esta parte leñosa del racimo.
Conviene aclarar que en los vinos tintos se llevan a cabo dos fermentaciones:
La primera, denominada fermentación alcohólica o "tumultuosa" debido a la gran actividad que desarrollan en esta etapa las levaduras, los azúcares se desdoblan en alcohol con desprendimiento de anhídrido carbónico al tiempo que las materias colorantes del hollejo se disuelven en el mosto.
El gas carbónico resultante empuja hacia arriba los hollejos, formando una barrera natural llamada "sombrero", que se debe ir remojando con el mosto para activar la extracción de color en una operación llamada "remontado". Asimismo, el hollejo también debe de ser removido periódicamente, es lo que se llama "bazuqueo".
Una vez conseguido el color, se procede al "descube", consistente en trasegar el líquido, separado ya de la materia sólida, a otro depósito en el que se realizará la segunda fermentación denominada maloláctica, que proporciona al vino finura y suavidad, al transformar un ácido fuerte como es el málico, en otro más suave y untuoso, el láctico.
Los restos sólidos sobrantes de la primera fermentación, son sometidos a fuertes prensados obteniéndose el llamado "vino de prensa", muy rico en color y taninos, y que no debe mezclarse con el resto.
Una vez terminadas las dos fermentaciones, el vino es sometido a diversos trasiegos y tratamientos de clarificación y estabilización, variables según su destino y tendentes a conservar la limpidez del producto embotellado.
Por último los vinos son seleccionados por calidades y embotellados inmediatamente, si van a salir al mercado como jóvenes, o pasarán a permanecer en barricas de madera hasta completar los procesos de crianza según las características del vino. ![]()

Elaboración del vino Rosado
Es similar en sus procesos a la del blanco, con la salvedad de que se utiliza uva tinta o mezcla de blanca y tinta.
Como paso previo a la fermentación, el mosto se somete a una corta maceración en frío (para que no llegue a fermentar) junto a los hollejos, de donde extraerá el color.
A continuación, se procede al desfangado, es decir se separan las materias sólidas del mosto, para efectuar la fermentación en virgen.
Si por el contrario, el proceso de toma de color se realiza por la fermentación de los hollejos junto con el mosto (en este caso mostos procedentes de uvas blancas y tintas), lo que se elabora entonces es un clarete.
Resumiendo, se puede decir que un rosado es el vino elaborado como un blanco pero con uvas tintas o mezcla de tintas y blancas, mientras que un clarete es como un rosado pero elaborado a la manera de los tintos.

Elaboración del vino Blanco
Tras el prensado tiene lugar la separación de mostos o "desvinado". La pasta con el hollejo y el raspón se traslada a las "jaulas" y se deja que el zumo vaya escurriendo lentamente por la fuerza de la gravedad o por una ligera presión.
"Mosto yema, de flor o lágrima" son los distintos apelativos que reciben estos primeros mostos que son los de más calidad, finos y ligeros, aromáticos, suaves y afrutados. Los mostos flor obtenidos de forma estática, es decir, por gravedad, deben ser adicionados con anhídrido sulfuroso con el fin de retrasar una fermentación que surgiría espontáneamente, debido al tiempo que deben permanecer escurriendo en contacto con el aire. La pasta sobrante va recibiendo presiones crecientes conforme se va solidificando por falta de líquido.
Los mostos "primeros", "segundos" y "terceros" o "mostos de prensa", producto de los sucesivos prensados, van perdiendo calidad. Cada uno fermentará por separado produciendo, lógicamente, distintos tipos de vino. Al final sólo quedarán en la prensa los "orujos dulces o frescos". Esta materia lejos de ser un deshecho, tiene varios aprovechamientos. Como abono o piensos animales si se fermentan los hollejos en ausencia de aire (anaerobiosis); lavados por difusión, se obtienen las "piquetas", las cuales, destiladas, producen alcoholes rectificados y otros derivados, mientras que por destilación directa se consigue el aguardiente de orujo, también llamado orujo o marc.
Antes de entrar en la fase de fermentación hay que proceder al "desfangado" de los mostos, consistente en dejarlos reposar durante unas horas a fin de que las partículas sólidas suspendidas en ellos se vayan depositando, por decantación, en el fondo del depósito. La fermentación es el proceso mediante el cual los azúcares contenidos en el mosto se transforman en alcohol, principalmente, junto con otros compuestos orgánicos.
Esta fermentación alcohólica se lleva a cabo por la mediación de las levaduras (micro hongos que se encuentran en los suelos del viñedo) que al quedarse sin aire van metabolizando los azúcares en alcohol y gas carbónico. Durante este proceso es imprescindible controlar, por un lado, la densidad, con el fin de determinar la cantidad de azúcar que va quedando en el mosto y, por otro y sobre todo, la temperatura ya que un exceso puede dar lugar a una parada de la fermentación por muerte de las levaduras.
El final de la fermentación se produce de forma espontánea cuando el contenido de azúcar en el mosto (azúcar residual) no sobrepasa los 4 ó 5 gramos por litro. De esta forma se habrá obtenido un vino seco.
Cuando la intención es producir vinos semisecos o dulces, hay que detener la fermentación por medios químicos (adicción de anhídrido sulfuroso) o físicos (enfriamiento o sobrecalentamiento) en el momento que el contenido de azúcar residual es el adecuado para el vino que se quiere obtener.
La "fermentación en virgen", es decir sin contacto con los hollejos, propia de los mostos blancos, produce vinos ligeros y muy limpios. Ahora bien, en la actualidad hay tendencias que optan por una cierta maceración del mosto con los orujos, frenando la fermentación mediante tratamientos de frío. Este método dota al vino de más cuerpo, enriquece las sensaciones en boca, aumenta su potencia aromática, permite una mejor evolución en botella y le da una vida más larga.
Finalizada la fermentación se somete el vino a dos o tres trasiegos para eliminar los restos sólidos. Esta operación se efectúa entre noviembre y enero con el fin de que las bajas temperaturas eviten contaminaciones por microorganismos. Después se procede a la selección de calidades y a las correspondientes mezclas para lograr el resultado deseado.
Por último, se hace una "clarificación" definitiva mediante sustancias que arrastren los posibles restos es suspensión que hayan conseguido escaparse de los trasiegos y se concluye con el "filtrado" antes del embotellado.

Elaboración y crianza de los vinos generosos
Se entiende por generosos aquellos vinos que tienen una graduación alcohólica elevada, generalmente comprendida entre 15 y 23 grados.
Aunque su elaboración está extendida por diversas regiones vinícolas, los vinos generosos están especialmente vinculados a la zona de Andalucía (España).
Para su elaboración se parte de un vino ligero de uva Palomino, tipo afrutado semejante a los de mesa, llamado en la zona "mostovino" con una graduación aproximada de 11 grados.
Los vinos generosos atienden a diferentes clasificaciones dependiendo del método de elaboración, crianza y vino base empleado.
Así, los finos se elaboran partiendo de un vino cuyas características encajan para poder atravesar todo un proceso de crianza sin perder sus caracteres biológicos después de añadir alcohol vínico hasta alcanzar los 15 grados.
Los amontillados contienen mayor volumen de alcohol añadido porque el vino pierde ciertos atributos de fino, se oxida ligeramente y se queda a medio camino entre el fino y el oloroso. Ante esta circunstancia y para evitar alteraciones de la flor residual se le añade alcohol vínico hasta llegar a los 17 grados y así "matar" la flor.
Los olorosos son vinos que por su cuerpo no sirven para fino y por lo tanto no atraviesan la fase biológica total de "fino", ni parcial de amontillado, añadiéndose alcohol hasta alcanzar los 19 grados y envejeciendo oxidativamente en bodegas menos frescas.
Cada uno de los tipos de vino generoso se deposita en las botas de roble de 550 litros.
En cuanto a la crianza, ésta también es específica para cada uno de los vinos.
La crianza de los finos se realiza de forma biológica, es decir, a través de la acción natural de las levaduras que al actuar se acumulan en la superficie formando la "flor" o el "velo en flor".
Los amontillados comparten una crianza biológico-oxidativa al evolucionar en un principio como fino (biológico) y más tarde por la acción del oxigeno y del calor (oxidativa).
Los olorosos tienen desde el comienzo de la crianza en bota un proceso totalmente oxidativo. Con el fin de perfilar las características particulares de cada uno de los tipos de vino se establece el sistema: de criaderas (botas que "crían" el vino, proceso de evolución oxidativa o biológica) y soleras (botas que están en la hilera del "suelo" cuyo vino esta listo para ser embotellado).
Las botas de cada tipo se colocan una sobre otra. Las botas nunca quedan vacías ya que se procede a rellenar cada hueco dejado en las botas de la solera, después de la saca para el embotellado operación denominada "rociado", repitiéndose en escala el proceso en todas las criaderas superiores.
El último proceso por el que pasan los vinos antes de su comercialización es el llamado "cabeceo" y tiene como finalidad armonizar las calidades.


